Caracolito olvidado
Poema enviado el: 28 February 2010Caracolito olvidado
en las arenas del YÃ
tu no viste la canoa
que entre los sauces perdi
Era como una lunita
y pintado de carmin
porque era una flor de ceibo
que puse en aguas del YÃ
Caracolito olvidado
en las arenas del YÃ
tu no viste la canoa
que entre los sauces perdi
Era como una lunita
y pintado de carmin
porque era una flor de ceibo
que puse en aguas del YÃ
Con la primavera
Viene la canción,
La tristeza dulce
Y el galante amor.
Con la primavera
Viene una ansiedad
De pájaro preso
Que quiere volar.
No hay cetro más noble
Que el de padecer:
Sólo un rey existe:
El muerto es el rey.
El sin cesar ha terminado en flores,
en largo tiempo que extiende su camino
en cinta, en la novedad del aire,
y si por fin hallamos bajo el polvo
el mecanismo del próximo futuro
simplemente reconozcamos la alegrÃa
asà como se presenta! Como una espiga
más,
de tal manera que el olvido contribuya
a la claridad verdadera que sin duda no
existe.
El pie del niño aún no sabe que es pie,
y quiere ser mariposa o manzana.
Pero luego los vidrios y las piedras,
las calles, las escaleras,
y los caminos de la tierra dura
van enseñando al pie que no puede volar,
que no puede ser fruto redondo en una rama.
El pie del niño entonces
fue derrotado, cayó
en la batalla,
fue prisionero,
condenado a vivir en un zapato.
Poco a poco sin luz
fue conociendo el mundo a su manera,
sin conocer el otro pie, encerrado,
explorando la vida como un ciego.
Aquellas suaves uñas
de cuarzo, de racimo,
se endurecieron, se mudaron
en opaca substancia, en cuerno duro,
y los pequeños pétalos del niño
se aplastaron, se desequilibraron,
tomaron formas de reptil sin ojos,
cabezas triangulares de gusano.
Y luego encallecieron,
se cubrieron
con mÃnimos volcanes de la muerte,
inaceptables endurecimientos.
Pero este ciego anduvo
sin tregua, sin parar
hora tras hora,
el pie y el otro pie,
ahora de hombre
o de mujer,
arriba,
abajo,
por los campos, las minas,
los almacenes y los ministerios,
atrás,
afuera, adentro,
adelante,
este pie trabajó con su zapato,
apenas tuvo tiempo
de estar desnudo en el amor o el sueño,
caminó, caminaron
hasta que el hombre entero se detuvo.
Y entonces a la tierra
bajó y no supo nada,
porque allà todo y todo estaba oscuro,
no supo que habÃa dejado de ser pie,
si lo enterraban para que volara
o para que pudiera
ser manzana.
QuÃtame el pan si quieres
quÃtame el aire, pero
no me quites tu risa.
No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegrÃa,
la repentina ola
de planta que te nace.
Mi lucha es dura y vuelo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mà todas
las puertas de la vida.
Amor mÃo, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
rÃe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.
Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.
RÃe de la noche
del dÃa, de la luna,
rÃete de las calles
torcidas de la isla,
rÃete del torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me morirÃa.
Cultivo una rosa blanca
en junio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca
y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo
ni cardo ni ortigo cultivo
cultivo una rosa blanca
Un dÃa decidiste decirme adiós en silencio…
no hubo llamada, mensaje ni una palabra
que se llevara el viento…un silencio que rompió
mi corazón…ese corazón que por muchos años te perteneció
y al cual nunca supiste apreciar…
Un corazón, ansioso de amar y de ser amado
con ganas de estremecerse con un abrazo, con una
caricia o con un pequeño detalle…
sólo recuerdos de algunos momentos
que pudimos compartir y de los cuales soy la
culpable de que eso sucediera…
Es bonito saber ahora, que lo que se fue
nunca fue mÃo, nunca me perteneció ni siquiera
en aquellos momentos que pensaba era la única…
porque cuando queremos no importa la distancia,
el tiempo, los terceros…y por sobre aire, mar y tierra
estamos con la persona amada…
Hoy, comprendà que he querido mucho y nunca he sido
correspondida de la manera como quisiera que fuese
pero también hoy, doy gracias a Dios por darme la
oportunidad de abrir mis ojos a la realidad…
y enseñarme que la vida es hermosa
a pesar de las circunstancias….
Tu ausencia me marcó, me sentà muy triste porque
justo cuando más te necesitaba me diste la espalda
hasta hoy no se el porque y ya no me interesa
porque entendà que el amor sincero prevalece por
sobre todas las cosas…
Ya no importa si me amaste o no
sólo se que mi corazón nuevamente volvió a vivir
me siento feliz…apareció alguien que me hizo
sentir cosas que jamás imaginé…
me sacó de mi tristeza y me tendió la mano
en el momento oportuno…hasta cuando???,
no lo se…pero aprenderé a vivir a plenitud lo que
tenga que vivir y me juré nunca más sufrir
por amor…
si tan solo te detuvieras a mirarme un momento,
Si tan solo pudieras comprender el significado de mis palabras,
Si me lo permitieras,
Si me lo permitieras,
Entonces robándome un instante de ti,
Te tomarÃa de las manos y te mirarÃa diciéndote cuanto eres para mÃ,
AdmirarÃa una vez más tu belleza que me esclavizó
Desde el primer instante en q te vi
Y estando frente a tan insoportable felicidad,
Te aprisionarÃa entre mis brazos,
Imaginando q me perteneces,
Quizás con miedo pero con seguridad,
Acaricio tu rostro con tanta delicadeza,
Como si fuese a lastimarte,
Pero me traiciona el corazón
Y te arranco un beso
Aquel beso q solo existió en mis sueños pero que fue tan real
Que jurarÃa haberlo vivido,
Y te sigo con la mirada, tú caminas a mi lado, mirando el cielo,
Y sonriéndote confirmo una vez más que te necesito,
Y más aun que nada se compara contigo,
Porque eres parte de mi,
Y sin ti no he aprendido a vivir,
Y aunque solo he aprendido a descubrir algunas cosas de ti,
Afirmo que amo hasta el más mÃnimo detalle de ti,
Porque amo lo que dices
Lo que eres o lo q finges ser
Lo que callas
Y hasta lo que tocas,
Por simple o complejo
Me enloquece escuchar tu voz y se me acelera el corazón,
Te conviertes en inspiración,
Eres un poema,
Y En mi alma la canción
Que me hace sentir viva,
Eres el dulce recuerdo que siempre quedara,
Para q después al recordar, Salga de mi aquella linda sonrisa que tu hiciste surgir,
Te recordare en el amanecer,
En el anochecer,
Tras los años estarás,
Y como al viento,
Una vez se lo dije todo,
Hoy te lo digo a ti,
Te amo
Te amo
Y creo que no podrÃa amarte más,
Porque te he amado aun mas d lo normal,
Porque he esperado tanto por ti,
Hoy afirmo como un asesino
Que Pequé, que desee, sin saber
Cuando, donde o en que instante sucedió El crimen de amarte.
Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestrÃa
De Dios, que con magnÃfica ironÃa
Me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
A unos ojos sin luz, que sólo pueden
Leer en las bibliotecas de los sueños
Los insensatos párrafos que ceden
Las albas a su afán. En vano el dÃa
Les prodiga sus libros infinitos,
Arduos como los arduos manuscritos
Que perecieron en AlejandrÃa.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
Muere un rey entre fuentes y jardines;
Yo fatigo sin rumbo los confines
De esa alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
Y el Occidente, siglos, dinastÃas,
SÃmbolos, cosmos y cosmogonÃas
Brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
Exploro con el báculo indeciso,
Yo, que me figuraba el ParaÃso
Bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
Con la palabra azar, rige estas cosas;
Otro ya recibió en otras borrosas
Tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerÃas
Suelo sentir con vago horror sagrado
Que soy el otro, el muerto, que habrá dado
Los mismos pasos en los mismos dÃas.
¿Cuál de los dos escribe este poema
De un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
Mundo que se deforma y que se apaga
En una pálida ceniza vaga
Que se parece al sueño y al olvido.
Estábamos en el paraÃso. En el paraÃso no ocurre nunca nada. No nos conocÃamos. Eva, levántate.
?Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció?.
?Es de dÃa, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha.
?Yo quiero morder tu quijada. Ven. Estoy desnuda, macerada, y huelo a ti.
Adán fue hacia ella y la tomó. Y parecÃa que los dos se habÃan metido en un rÃo muy ancho, y que jugaban con el agua hasta el cuello, y reÃan, mientras pequeños peces equivocados les mordÃan las piernas.
II
-¿Has visto cómo crecen las plantas? Al lugar en que cae la semilla acude el agua: es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas, el agua asciende al aire, como cuando te quedas viendo el cielo de¡ medio- dÃa y tus ¿Ojos empiezan a evaporarse. Las plantas crecen de un dÃa a otro. Es la tierra la que crece; se hace blanda, verde, flexible. El terrón enmohecido, la costra de los vicios árboles, se desprende, regresa. ¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro: de una hora a otra hora. Esto puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba, y tu pelo penetra como un manojo de raÃces, y toda tú eres un tronco caÃdo. -Yo quiero sembrar una semilla en el rÃo, a ver si crece un árbol flotante para treparme a jugar. En su follaje se enredarÃan los peces, y serÃa un árbol de agua que irÃa a todas partes sin caerse nunca.
III
La noche que fue ayer fue de la magia. En la noche hay tambores, y los animales duermen con el olfato abierto como’un ojo. No hay nadie en el, aire. Las hojas y las plumas se reúnen en las ramas, en el suelo, y alguien las mueve a veces, y callan. Trapos negros, voces negras, espesos y negros silencios, flotan, se arrastran, y la tierra se pone su rostro negro y hace gestos a las estrellas. Cuando pasa el miedo junto a ellos, los corazones golpean fuerte, fuerte, y los ojos advierten que las cosas se mueven eternamente en su mismo lugar. Nadie puede dar un paso en la noche. El que entra con los ojos abiertos en la espesura de la noche, se pierde, es asaltado por la sombra, y nunca se sabrá nada de él, como de aquellos que el mar ha recogido. -Eva, le dijo Adán, despacio, no nos separemos.
IV
?Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden. ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo. ¿Es que tu sangre y la mÃa se encienden a diferentes horas?
Ahora que estás dormida debÃas responderme. Tu respiración es tranquilany tienes el rostro desatado y los labios abiertos. PodrÃas decirlo todo sin aflicción, sin risas.
¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles?
Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo. La hembra es siempre más grande, de algún modo.
Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el dÃa.
Algo he de andar buscando en ti, algo mÃo que tú eres y que no has de darme nunca.
¿Por qué nos separaron? Me haces falta para andar, para ver, como un tercer ojo, como otro pie que sólo yo sé que tuve.