Un Amor Online

Poema enviado el: 10 July 2010

El tocólogo la miraba
y la sobaba con tacto
(la frente se le arrugaba
al compás que declaraba
“pues…el himen está intacto ”
“¿Debo dejar de lado
doctor mis preocupaciones? ”
“Nada parece alterado
salvo…¡que tiene un preñado
de vaya par de cojones!
¡Qué Satanás me condene
pero el examen radial
bien me demuestra que tiene
un embarazo virtual
sin influencia de pene! ”

Volvió a casa hecha un lío
atacaíta del terror
y en un análisis frío
en vez de tirarse al vacío
se tiró al ordenador
Buscaba al padre en la red
tampoco muy convencida
diciendo en su poca fe:
“No lo encuentras en la vida
vas a hallarlo en la Intenné…”
Y en efecto, aquel cabrón
temiéndose la noticia
cambió de script y buzón
de nick y de dirección
y ahora entraba por Inicia

Resignóse ella a su sino
y a parir siendo doncella;
cuando aceptas el destino
sabe ver el cristalino
medio llena la botella
Ni una lágrima soltó
en aquella espera amarga
el noveno mes llegó
y el ordenata avisó
“Fin del proceso de carga”
Y dio a luz con discreción
y sin alterar el tono
un infantito muy mono
con carita de ratón
y mofletitos de icono

Es muy feliz con él
es su ambición y su orgullo
y ni sabe ni quiere saber
de aquel peaso capullo
que se lo hizo en la red
Y a la amiguita pendón
la corta con desaliño:
“Eso es el Napster, cariño,
tú te bajaste una canción
y yo me he bajado un niño”

El niño crece normal
es un bombón de chaval
además, con mucha idea
todavía no sabe andar
y ya filtra y formatea.
Hablar si que habla ya
como un perfecto canalla:
cada vez que dice papá
levanta el bracito y va
y señala la pantalla .

La moraleja de este drama,
la enseñanza de esta historia
es que nunca tengas cibercama
con personal de la escoria
Y si lo tienes que hacer
porque eres considerada
nunca te olvides de poner
la protección adecuada.”

Así que ya saben eh? ¡¡mucho cuidado
con esas “cyber fantasías!!
Y en todo caso que mejor que tener tu propio dominio

Canción rota

Poema enviado el: 07 July 2010

Canción rota

Siempre que iba a cantar
algo se interponía
y a mí no me importaba,
¡había tanto tiempo!

Mi canción se quedaba en el alero,
confiada,
meciéndose en la espera
cuajada de horizontes.

Si alguna vez con mudo gesto
antiguo
acaricio las cuerdas,
el aire se retira
y el corazón me late nuevamente
con aquellos latidos turbulentos,
heraldos de mi canto.

¡Ay, mi canción truncada!
Yo nunca tenía prisa
y la dejaba siempre,
amor,
para después.

Paisaje

Poema enviado el: 06 July 2010

El sol de mediodía, su luz sonámbula,
el recio azul del cielo tirante y sordo,
el aire y su ondulante resplandor de hojalata,
las vacas tardas, tontas, en el verde infinito,
y las moscas zumbonas,
tornasoladas,
su círculo de muerte coronando el silencio;
los ojos como espejos, y en los ojos,
el ave circular, la nube pasajera;
y las manos atadas,
y la tierra
donde crecen los yuyos fieramente,
las zarzas, el jaramago, las madreselvas.
Todo esperando el lente de los fotógrafos;
y a lo lejos la risa de las hienas.

De círculo y ceniza

Poema enviado el: 06 July 2010

Tu boca viene a mí, sólo tu boca.
Viene volando,
libélula de sangre, llamarada
que enciende ésta mi noche de ceniza.
Toda la sal del mar habita en ella,
todo el rumor del mar,
toda la espuma.
Boca para los besos dibujada,
donde duerme tu lengua tentadora.
Todo el vino del mundo está en tu boca,
todo el pecado
y la inocencia toda.
Boca que calla y cuando dice, oculta.
Capaz de toda la verdad tu boca,
de toda la verdad y la mentira.
Ríe tu boca y se despierta el día.
(Relámpagos de nieve hay en tu risa.)
Como un tropel de potros me atropellan
los besos de tu boca deliciosa;
tu boca, mariposa equivocada,
tu boca ajena que se desdibuja
en mi nohce de círculo y ceniza.

La huespeda

Poema enviado el: 26 June 2010

La huéspeda

Sin comerlo ni beberlo
nos han encerrado en el Cuarto Oscuro
-¡ la vida!-
(¡Qué cuarto de hora tan pequeño!)
¡Qué cuarto tan pequeño sin ventanas!

El mío tiene dos puertas eso sí,
una cerrada,
-¡ Y sólo Dios sabe donde está la llave!-
y la otra de par en par…

Por ella entra y sale la fulana de la angustia…
…La dejé entrar en casa,
y me pidió quedarse,
me pilló en mal momento,
y le di manta y todo.
Vino para una noche,
y ya va a hacer dos años;
…empezó a meter muebles,
y a adularme los versos…
Otras veces intenta matarme con su vino,
o con su droga barata de tristeza…
¡Voy a hacerlo!
¡Quiero deshacerme de ella!…

…El Abogado dice que no tengo derecho,
que ha pasado el período…
y que ha metido muebles…
y sigo con la Huéspeda.
La zorra de la angustia
anoche llegó mala…
¿Y cómo voy a echarla
si me vino preñada de esperanza?

La rosa la rosa

Poema enviado el: 26 June 2010

Esta rosa quema el aire
templada, sin desgarro,
a solas con lo eterno,
llega al morir de ahora
de sí misma apartada.
Sin pies, ¿por dónde vino
en hamaca de olores
hasta la linde lúcida
de horizonte vincido?

Ya estás rosa en tu rosa,
si firma, desasida,
sola, y otra, -y a un tiempo-
¡viva junto a tu muerte!

Por ti sé que el remo que regresa del horizonte…

Poema enviado el: 24 June 2010

Por ti sé que el remo que regresa del horizonte,
y el hacha que al contacto del árbol
llena de resonancia el día,
y el martillo que aplasta el hierro
y lo moldea como una llama densa,
y la mano que amasa el barro, para la vivienda,
y amasa la harina para los hijos,
y para los hijos de nuestros hijos,
y el escalpelo que transmite sangre a la piedra,
elevando su suave gesto en la penumbra,
y la frente inclinada sobre la maravilla,
hacen la conclusión de la jornada.
Por ti sé que el paso de cada uno es solitario,
como un recuerdo, como un instante,
como la muerte de cada uno.
Por ti sé que el amigo es sagrado,
y que más vale un árbol con frutos
que brillantes monedas de oro.
Pero aquí estoy debatiéndome con sangre, imagen y lamento,
recogido en mi gesto como habitante que sale de la noche.
Por ti me alejo de las ruedas del lujo,
de la serpiente de oro, de la araña de cristal pulido,
de la cortina de azules mariposas.
La tierra nos reclama más cerca de sí misma,
más cerca del sueño en que la vemos.
Ráfagas solitarias se acercan a mi frente,
donde la noche mora temblando en los jazmines.
Fugaces resplandores pasan entre mis huesos,
mientras voy escuchando mis pasos en el polvo.
Avanzo, clamo, caigo, y yo mismo levanto
mi cuerpo abandonado.
Agítanse las sombras al golpe de la sangre,
con el trueno que enluta barrancos y montañas,
y en la humedad enciende cuchillos, ojos, cuerpo
y manos que socavan la soledad oscura.
Camino por escombros, recojo un niño herido
que interminablemente llama hacia las paredes.
Busco un pan, me persiguen
y mis rodillas sangran por largas madrugadas.
Padre de mis huellas,
padre de mi tristeza nocturna.
Y de mi poesía.

Ámbito de la angustia

Poema enviado el: 23 June 2010

No se ha meditado aún sobre estas tristes ruinas.
Participo de la gran alegría que hace cantar con el vino,
luego me hieren los lamentos como a un árbol la tempestad nocturna.
Se pierden conmigo en la sombra
como se pierde la noche en el bálsamo misterioso de la muerte.
Busco mi voz abandonada sobre los mares, en el aire de las islas,
en las comarcas donde habitan los desterrados y los místicos,
y vago bajo la lluvia de los bosques en la soledad.
Como el árbol al borde del abismo, me salva la inquietud perenne,
y me acerca a Dios que vigila tras las músicas terrestres.
Alguien puede llamar a la puerta de alguna vivienda en la noche,
mas solamente aparecerá el rostro del silencio
en medio de la pesadumbre.
No hemos meditado aun para amar y ser serenos.
Oh, si tendiéramos la tristeza como niebla delgada,
serenamente, sobre estos vastos dominios desolados.

Lo que siento en mi sangre como un reloj de arena,

Poema enviado el: 18 June 2010

Lo que siento en mi sangre como un reloj de arena,
cerca de algún retrato, del hilo y del salero;
lo que escucho en mi sangre como un rumor del día,
cuando una mariposa de la noche
viene a besar la sombra de nuestro corazón;
lo que escucho en mi sangre como acordes de luto,
cuando todo se apaga y todo es un ayer,
con rostros, con cenizas y manos en la sombra;
lo que escucho en mi sangre como grano que cae
en la penumbra de los aposentos,
donde el espejo de hundida confidencia
destruye vanamente las máscaras del hombre:
lo que escucho en mi sangre como flautas del sol,
cuando mis hijos danzan en torno a mi existencia
como en una lejana colina de vendimias;
cuando el pensamiento transforma mis secretos
en abismos de yedras,
y reclino mi frente sobre el vino nocturno;
cuando siento mis pasos en la tierra,
y cuando digo: tierra,
y sé que estoy aquí iluminándome,
amándola y oyendo su mandato, que es el existir,
en lo que desciende en secreto hacia mi muerte:
rumor que me sostiene y me dibuja
en mi retrato antiguo,
con un halcón sobre el hombro,
en la penumbra de tus olivares:
marco de la conciencia,
enigma de viejos muros,
caída de la luz en la tristeza,
heno en la tarde, nubes de soledad,
higueras de la noche en forma de esqueletos,
mirada hacia la sombra del jaguar.
No somos habitantes de la luz.
Hay lenguas de tinieblas y signos ardorosos
danzando en torno nuestro.
Se nos cae la mirada en anillos de luto,
en juncales de miedo, en estrellas de plata.
La frente va perdida, como ráfaga fría
por la humedad nocturna de los espantapájaros.
¿Cuando sale de ti mi oscuro andar?
Atrás quedan abismos en que mis ojos caen.
El hombre es de la noche que lo sigue,
sueño que el sol defiende,
paréntesis de incierta maravilla,
imagen que derriba la tiniebla.
Aún mi madre contempla tu retrato
y en su cabello blanco se hace un lejano resplandor.
Aquí en la tierra estoy, aquí en la tierra,
y en tu muerte, disperso en mis sentidos.
Y persisten los ojos, las brasas del peligro.
Y el hábito de andar por los sonidos,
por la humedad, la risa, las tinieblas,
donde las lumbres danzan
como reminiscencias de muertes familiares.
Y todo avanza en mí y todo cae, y todo es un rumor,
un acercarse y amar, y un sufrir por lo amado,
y un llevarlo todo al sueño
y hacer de la tierra un sueño.
Y es lo que viene ardiendo, sonando como un trueno
sobre un niño,
desde tu vida dura, desde tu muerte sola,
tu muerte semejante a una llanura,
donde curva la noche su lentitud de estrellas,
con un rumor de cascos, de piedras, de esqueletos,
con guitarras caídas junto al corazón,
con una copla del diablo,
con el azufre del Tirano Aguirre
danzando en las colinas
y lejanos relámpagos antiguos
en un denso horizonte con sombras de diluvio,
y el viento que resuena sobre el sordo tambor
de la tierra caliente,
del agua del caimán y el venenoso diente.
Padre mío, padre de mi huracán. Y de mi poesía.

De círculo y ceniza

Poema enviado el: 18 June 2010

Tu boca viene a mí, sólo tu boca.
Viene volando,
libélula de sangre, llamarada
que enciende ésta mi noche de ceniza.
Toda la sal del mar habita en ella,
todo el rumor del mar,
toda la espuma.
Boca para los besos dibujada,
donde duerme tu lengua tentadora.
Todo el vino del mundo está en tu boca,
todo el pecado
y la inocencia toda.
Boca que calla y cuando dice, oculta.
Capaz de toda la verdad tu boca,
de toda la verdad y la mentira.
Ríe tu boca y se despierta el día.
(Relámpagos de nieve hay en tu risa.)
Como un tropel de potros me atropellan
los besos de tu boca deliciosa;
tu boca, mariposa equivocada,
tu boca ajena que se desdibuja
en mi nohce de círculo y ceniza.