Somos
Cuando uno alcanza a dar un simple vistazo alrededor, se da cuenta que esta sentado en la punta de la cabeza de un alfiler. Entonces es angustiante el sentir que se adolece pinchandose en esa infima punta. Desde luego, uno se revela a ese dolor que despierta una terrible curiosidad, un inmenso deseo de respuestas a la pregunta principal: quien soy?. Y a partir de esto caen los cimientos del dique, se avalanza sobre el desierto de la conciencia flujos que te impulsan a dirigirte hacia el exterior del alfiletero.
Asi, la curiosidad del hombre se traduce en vida. El control de ese flujo se traduce en supervivencia.
El individuo que comprende la importancia del conocimiento sobre su propio ser, quizas logre que su energia no sea manipulada, no sera marioneta suspendida por manos ajenas.
